jueves, 28 de octubre de 2010

FE CRISTIANA: Comunicación 29

¿QUÉ SABES DE TU FE CRISTIANA?

Posible metodología: Lee las preguntas y mira si sabes algo de ellas. Después si te parece
bien lee las respuestas que hemos dado y corrígelas.

1. LA SOCIABILIDAD HUMANA.
  • ¿En qué aspectos debe desarrollar su sociabilidad?
R/ La sociabilidad no es accesoria, sino inherente a la naturaleza humana, no puede vivir solo sino que necesita de los demás y necesita ser ayudado por la fe que le hace semejante a la Trinidad.
Los humanos existen para estar abiertos a los demás; existen para los demás, no junto ni con los demás: esto significa que existe para amar a los demás.
No puede vivir para los demas en los aspectos materiales solamente; debe dar aspectos espirituales.
No puede vivir en sociabilidad por un determinismo, sino que vive en una interacción que le lleva a una autodonación: dando los talentos que él ha recibido, para compartirlos con los demás seres humanos.

2. LA SOCIEDAD.
  • ¿Cuáles son los objetivos?
R/ Los objetivos de una sociedad son múltiples: unos son naturales, constituidos por pocas personas, como la familia; o por un número mayor de personas como pueden ser la Ciudad, el Estado, la Comunidad internacional.
Todas deben tener un objetivo común que es la culturización de la tendencia natural de la persona.
Dentro de estos tipos de sociedades naturales, existen otras asociaciones con objetivos diversos (caridad, educación...) y particulares que pueden ser buenos que ayudan a las sociedades naturales; y otros malos que destruyen esas sociedades naturales.
  • ¿Cómo se llega a la estructura de pecado y qué se debe hacer frente a ella?
R/ En este sentido, a causa de los pecados de los hombres, se llegan a generar en la sociedad estructuras injustas o estructuras de pecado.
Estas estructuras, a veces constituidas en sociedades, se oponen al recto orden de la sociedad, hacen más difícil la práctica de la virtud y más fáciles los pecados personales contra la justicia, la caridad, la castidad, etc. Pueden ser costumbres inmorales generalizadas (como la corrupción política y económica), o leyes injustas (como las que permiten el aborto), etc.. Las estructuras de pecado deben ser eliminadas y sustituidas por estructuras justas.

3. LA AUTORIDAD.
  • ¿Cómo se debe ejercer la autoridad?
R/ Quienes están constituidos en autoridad deben ejercerla como servicio, practicar la justicia distributiva, evitar el favoritismo y todo interés personal, no comportarse ce manera despótica.
  • ¿Cómo un líder debe llegar a tener la autoridad?
R/ Como la sociabilidad es una cualidad propia de la persona humana, se debe concluir que toda autoridad legítima emana de Dios, como autor de la naturaleza. Pero la determinación del régimen y la designación de los gobernantes han de dejarse a la libre voluntad de los ciudadanos.
  • ¿Por qué el hombre necesita de una autoridad?
R/ Toda comunidad humana, cada sociedad, necesita de una autoridad que la gobierne: ésta tiene su fundamento en la naturaleza humana. Es necesaria para la unidad de la sociedad. Su misión consiste en asegurar, en cuanto sea posible, el bien común de la sociedad.

4. EL BIEN COMÚN
  • ¿A qué llamamos bien común?
R/ Entendemos por bien común “el conjunto de aquellas condiciones de la vida social que permiten a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente su propia perfección”.
El bien común no es sólo de orden material sino también espiritual, están interconectados.
  • ¿Cuáles son los tres elementos esenciales?
R/ Tiene tres elementos esenciales:
** Respetar la persona y su libertad.
** procurar el bien social y el desarrollo humano integral.
** promover la paz: es decir, la estabilidad y la seguridad de un orden justo.
Teniendo en cuenta la naturaleza social del ser humano, el bien de cada uno está necesariamente relacionado con el bien común y éste debe estar orientado al progreso de las personas.
El ámbito del bien común no es sólo la ciudad o el país. Existe un “buen universal que requiere un organización de la comunidad de naciones”.

5. SOCIEDAD Y DIMENSIÓN TRASCENDENTE DE LA PERSONA.
  • ¿Por qué es necesaria la visión teológica para resolver problemas esenciales actuales?
R/ La sociabilidad concierne a todas las características de la persona y, por tanto, tiene una dimensión trascendente. La profunda verdad del ser humano, de donde deriva su dignidad, consiste en ser imagen y semejanza de Dios y estar llamado a la Comunión con Él; por eso “la dimensión teológica se hace necesaria para interpretar y resolver los actuales problemas de la convivencia humana.
  • ¿Cuáles son las consecuencias de ir perdiendo las costumbres religiosas en la sociedad?
R/ Esto explica lo poco válidas que son las propuestas sociales que olvidan la dimensión trascendente. El ateísmo, en sus distintas manifestaciones, es uno de los fenómenos más grave de nuestro tiempo y sus consecuencias son malas para le vida social. Es evidente en el momento actual: a medida que se pierden las raíces religiosas de una comunidad, las relaciones entre sus componentes se hacen más tensas y violentas, porque se debilita e incluso se pierde la fuerza moral para actuar bien.
Si se quiere que orden social tenga una base estable es necesario un fundamento absoluto, que no esté a merced de las opiniones o de los juegos de poder; y sólo Dios es fundamento absoluto. Se debe evitar la separación y la contraposición entre las dimensiones religiosa y social de la persona humana; es necesario armonizar estos dos ámbitos de la verdad del hombre, que se implican y se promueven mutuamente: la búsqueda incondicional de Dios y la solicitud por el prójimo y por el mundo, que resulta reforzada por la dimensión teocéntrica.
Es indispensable, por tanto, el crecimiento espiritual para favorecer el desarrollo de la sociedad: la renovación social se nutre en la contemplación. Efectivamente, el encuentro con Dios en la oración introduce en la historia una fuerza misteriosa que cambia los corazones, les mueve a la conversión y, por lo mismo, es la energía necesaria para transformar las estructuras sociales.
Empeñarse en el cambio social, sin un empeño serio en el cambio personal, es un espejismo para la humanidad, que acaba en desilusión y, muchas veces, en un fuerte degrado vital. Un «nuevo orden social» realista y, por tanto, siempre mejorable requiere, contemporáneamente, acrecentar las competencias técnicas y científicas necesarias, la formación moral y la vida espiritual; de ahí derivará la renovación de las instituciones y de las estructuras. Sin olvidar, además, que el empeño por edificar un orden social justo ennoblece a la persona que lo realiza.

6. PARTICIPACIÓN DE LOS CATÓLICOS EN LA VIDA PÚBLICA
  • ¿Cómo participan los católicos en la vida pública?
R/ La participación en la vida pública debe hacerse con un espíritu de solidaridad, entendido como empeño en pro de los demás. La solidaridad debe ser el fin y el criterio para organizar la sociedad, no como simple deseo moralizante, sino como explícita y legítima exigencia del ser humano; en buena medida, la paz del mundo depende de ella. Aunque la solidaridad comprende a todos los hombres, una razón de urgencia hace que la solidaridad sea más necesaria cuanto más difíciles sean las situaciones de las personas: se trata del amor preferencial por los necesitados.
  • ¿Cuál es su fin?
R/ “Una estructura social de orden superior no debe interferir en la vida interna de un grupo social de orden inferior, privándole de sus competencias; sino que más bien debe sostenerle en caso de necesidad y ayudarle a coordinar su acción con la de los demás componentes sociales, con miras al bien común. Esta participación se realiza, ante todo, por medio del cumplimiento responsable de los propios deberes familiares y profesionales y de las obligaciones de justicia social (ejemplo: el pago de impuestos). También se realiza mediante la práctica de las virtudes, especialmente de la solidaridad.
  • ¿En vistas a qué algunas leyes deben cambiarse?
R/ En no pocas ocasiones las leyes civiles no se ajustan a la enseñanza de la Iglesia, los católicos deben hacer lo posible, colaborando con otros ciudadanos de buena voluntad, para rectificar esas leyes, siempre dentro de cauces legítimos y con caridad. En cualquier caso, deben ajustar su conducta a la doctrina católica, aunque ello les pueda acarrear inconvenientes, teniendo en cuenta que se debe obedecer a Dios antes que a los hombres.
Los católicos deben ejercer sus derechos civiles y cumplir sus deberes; esto atañe especialmente a los fieles laicos, que están llamados a santificar el mundo desde dentro, con iniciativa y responsabilidad, sin esperar que la Jerarquía resuelva los problemas con las autoridades civiles o les proponga las soluciones que deben adoptar.

Juan José García Torralbo
Pozoblanco a 26 de Septiembre de 2010

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